Beneficios de un negocio físico y no sólo online

Beneficios de un negocio físico y no sólo online

Todos sabemos cómo el comercio electrónico ha cambiado nuestra forma de comprar: la accesibilidad, la (ya no tan) común bajada de precios frente al comercio tradicional, la inmediatez, la comodidad… Todas estas ventajas son las que han hecho que en España se compre cada vez más a través de Internet.

Las ventas por Internet no crecen tan deprisa como creemos… En España el porcentaje de ventas a través de Internet dista mucho de otros países como Reino Unido, donde puede llegar a alcanzar un porcentaje de penetración del 17%. Hace un par de años tuve la oportunidad de arrancar mi tienda online y de aquella experiencia de trabajo sigue habiendo razones para defender un negocio físico frente al e-commerce. ¿Las vemos?

Te da más confianza

Y no me estoy refiriendo únicamente a la posible desconfianza con los sistemas de pago, con la seguridad de datos bancarios o que el pedido llegue perfectamente. Sino cuestiones como la cercanía, el contacto humano que te permite conocer a tus clientes. Que permite saber qué necesitan o quieren (que no siempre es lo mismo) y que puedan ampliar sus canales de comunicación contigo.

Se demanda mucho más de lo que se cree

Siempre he sido una firme defensora del comercio de barrio, cercano y local. El nivel de demanda es mucho más alto de lo que imaginamos:

Tiene valores añadidos frente al ecommerce

La experiencia de compra es una de ellas: tocar, oler, preguntar, probar… Es algo imposible en una tienda online. Me explico: por supuesto que es necesario tener una página web pero en ocasiones pasa de ser tu canal principal y se convierte en una ventana de presentación (aunque se siga pudiendo comprar por internet).

Ejemplos como la marca de joyas valenciana Singularu o los vestidos de novia de Victoria Imaz. En el caso de la diseñadora pamplonesa, además de abrir su propia tienda, distribuye sus creaciones por otras localizaciones especializadas en España. Estos son claros ejemplos de que, aunque se nazca con espíritu digital, contar con espacio físico donde conectar directamente con los clientes aporta un valor excepcional que no se consigue con una tienda online.

Sí, la penetración del mercado online frente al físico es alta pero, al parecer, no soy la única que prefiere tienda física…

 

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